La confirmación del primer caso en la Argentina de mpox Clado Ib puso el foco sobre los síntomas de esta variante de la viruela símica, que quedó bajo vigilancia internacional por su mayor transmisibilidad y por las características clínicas observadas desde su detección inicial en 2023. El caso fue informado por el Ministerio de Salud a través del Boletín Epidemiológico y corresponde a un hombre de 31 años, residente en la ciudad de Buenos Aires, sin antecedentes de viaje. Según se indicó, fue atendido de manera ambulatoria y evoluciona favorablemente.
Más allá del antecedente local, la aparición de esta variante renovó la atención sobre cómo se manifiesta la enfermedad. La mpox se caracteriza por la presencia de lesiones en la piel y en las mucosas, que pueden presentarse como manchas rosadas planas o sobreelevadas, úlceras, ampollas o costras. Esas lesiones suelen provocar dolor, en algunos casos intenso, y pueden aparecer en número reducido o de forma más extendida.
Una de las localizaciones más frecuentes es la región genital o anal, aunque también pueden presentarse lesiones en otras partes del cuerpo. A su vez, no siempre son visibles a simple vista: también pueden desarrollarse en la mucosa de la garganta o en el recto. A ese cuadro se suman otros síntomas habituales, como fiebre, cansancio, dolor muscular, dolor de cabeza e inflamación de los ganglios linfáticos. También puede haber dolor en la zona genital, anal o rectal.
El período de incubación de la enfermedad suele ubicarse entre seis y 13 días, aunque puede variar entre cinco y 21. En sus primeras manifestaciones, la mpox puede confundirse con otros cuadros eruptivos por la presencia de fiebre, cefalea, fatiga y mialgias [dolores musculares]. Sin embargo, uno de los rasgos que la distinguen es la inflamación de los ganglios linfáticos, una característica señalada como diferencial frente a otras enfermedades con lesiones cutáneas.
La erupción también tiene particularidades. En las descripciones generales de la enfermedad, suele comenzar en la cara y luego extenderse al resto del cuerpo, incluidas las palmas de las manos y las plantas de los pies. Las lesiones tienden a ser más grandes y profundas que en otros cuadros similares, y suelen encontrarse en la misma etapa de evolución dentro de una misma zona afectada.
En el caso del Clado Ib, los síntomas observados en el brote detectado en la República Democrática del Congo reforzaron la atención sobre ciertas manifestaciones clínicas. En un análisis realizado entre septiembre de 2023 y enero de 2024 sobre 241 casos sospechosos en Kivu del Sur, todos los pacientes presentaron exantema. Además, el 59% tuvo fiebre, el 42% adenopatías, el 27% odinofagia y el 18% lesiones dérmicas en el área genital.
Ese patrón se sumó a signos que ya habían sido registrados en brotes anteriores de mpox. Durante la expansión internacional de 2022 y 2023, entre los síntomas más frecuentes se describieron fiebre, cefalea, linfadenopatía y dolores musculares. También se observaron lesiones en las zonas anal, perianal y anogenital, además de faringitis y proctitis, formas de presentación que cobraron relevancia en esa etapa.
El cuadro clínico también mostró diferencias según los grupos afectados. En mujeres se documentaron, entre otros síntomas, malestar general, exantema, exantema anogenital, linfadenopatía localizada y exantema oral. En población pediátrica, en tanto, se describieron con mayor frecuencia lesiones cutáneas, fiebre, adenopatías, disfagia, amigdalitis o faringitis y, en menor medida, conjuntivitis.
Además de los síntomas iniciales y de las lesiones cutáneas o mucosas, la enfermedad puede asociarse a complicaciones. Entre las que fueron descriptas con mayor frecuencia figuran las infecciones bacterianas secundarias de la piel. También se mencionaron lesiones en la córnea y, con menor frecuencia, neumonía, sepsis, otitis, mastoiditis, absceso retrofaríngeo, meningitis, encefalitis y falla hepática.

