Varios han sido los discursos emitidos este año desde la Secretaría de Cultura federal y Palacio Nacional en los que se reconoce la adversa situación laboral dentro del sector, principalmente por dos asuntos: que una parte de los trabajadores de base percibe salarios por debajo del mínimo y que otra proporción trabaja con contratos temporales que impiden el acceso a derechos y prestaciones.
Desde el inicio de su administración, la titular de la Secretaría de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, definió como ejes prioritarios: fortalecimiento de la educación artística, cultura de paz, impulso a la industria cinematográfica, derechos colectivos y economía cultural.
Sin embargo, la atención a estas prioridades se ha topado con el hándicap laboral. Ha sucedido, por ejemplo, en el sector educativo artístico, donde docentes de distintas escuelas se han manifestado para demandar ajustes salariales y reconocimiento de derechos laborales, considerando que debería tratarse de una prioridad del Ejecutivo.
A inicios de este año, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reconoció en conferencia matutina que el aumento al salario mínimo dejó rezagados algunos tabuladores en dependencias culturales. Señaló que la regularización laboral en Cultura “es un problema presupuestal” y que ya hay reuniones con Hacienda para analizar soluciones. “En algunos casos”, dijo, “va a ser paulatino y en otros este mismo año podrá atenderse”.
Por su parte, Curiel de Icaza ha reiterado que “ningún trabajador quedará por debajo del salario mínimo” y aseguró “que las y los trabajadores de Cultura tendrán el incremento correspondiente con retroactividad a enero del año en curso”.
En medio de las negociaciones entre sindicatos y autoridades, trabajadores y representantes del sector federal, entre ellos José Enrique Vidal Dzul Tuyub, secretario del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Cultura, advierten que el problema en instituciones como el INAH es más profundo que la corrección de salarios por debajo del mínimo.
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Enrique Vidal Dzul Tuyub, líder sindical de la Secretaría de Cultura. Foto EE: Rosario Servin.
Si bien el representante sindical reconoce que desde 2019 ha habido un aumento gradual del salario mínimo, sostiene que los trabajadores del Estado han quedado rezagados y que, para disfrazar este problema, el gobierno ha recurrido a esquemas administrativos que suman prestaciones para simular ingresos mayores, lo que ha generado complicaciones en jubilaciones y pensiones.
“Muchos trabajadores que se han jubilado no pueden concluir sus trámites porque en sus recibos de nómina aparece un salario y en los reportes (por ejemplo, del ISSSTE) aparece una cantidad menor. Entonces les dicen que no los pueden jubilar porque no están cubriendo lo que dice la ley. Aquí (en el sindicato) llegamos a tener un grupo de casi 100 trabajadores que no pudieron jubilarse”.
Todo lo anterior, junto con otras coyunturas, afecta directamente la operación de museos, zonas arqueológicas y centros de investigación. En algunos casos se han reportado cierres temporales o carencias operativas por falta de personal.
Ése es el problema que deberá atender el gobierno federal si pretende intervenir de manera satisfactoria en la situación laboral del sector Cultura.
Se acerca además una coyuntura importante: el Mundial de Futbol, que arranca en la Ciudad de México en junio próximo, el cual atraerá a miles de turistas interesados en museos y zonas arqueológicas. Esto demandará mayor inversión del INAH y más personal en los sitios concurridos. Sobre ello se abordará mañana, en la segunda entrega de este tema.
Breve historial de Cultura
Salario mínimo vs tabulador
2015: Trabajadores ganaban aproximadamente 2.5 veces el salario mínimo
2024: Algunos niveles ya eran igualados o superados por el salario mínimo.
2025: Tres niveles salariales ya estaban por debajo del mínimo.
2026: Todos los niveles quedaron por debajo del salario mínimo.

