Miles de trabajadores de la planta Swift Beef Co. en Greeley, Colorado, propiedad de JBS USA, iniciaron este lunes una huelga de dos semanas. Es el primer paro en un matadero de reses en Estados Unidos en cuatro décadas, según reportó The Associated Press.
El sindicato United Food and Commercial Workers Local 7 acusa a la empresa de represalias contra empleados y de prácticas laborales desleales. Según representantes sindicales, JBS ofreció aumentos inferiores al 2% anual, por debajo de la inflación en Colorado.
El 99% de los 3800 trabajadores sindicalizados votó a favor del paro. Para la tarde del lunes, más de 2600 ya se habían sumado a la línea de piquete.
El sindicato también denunció que JBS cobra a muchos empleados más de 1100 dólares para cubrir gastos de equipo de protección personal.
JBS negó haber violado leyes laborales y calificó su oferta como justa. La portavoz Nikki Richardson indicó que empleados que no deseen participar en la huelga tendrán trabajo garantizado y que la producción se redirigirá a otras plantas si es necesario.
La planta de Greeley maneja aproximadamente el 6% de la capacidad total de faena bovina del país. El paro llega en un momento crítico: el inventario de ganado bovino en EE.UU. está en su nivel más bajo en 75 años, con 86,2 millones de cabezas al 1° de enero.
El precio de la carne molida se duplicó en las últimas dos décadas, pasando de 2,55 a 6,07 dólares por libra, según la Oficina de Estadísticas Laborales.
Los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump a las importaciones de carne desde Brasil han reducido la oferta externa.
En paralelo, Trump pidió al Departamento de Justicia que investigue a empresas de propiedad extranjera por presuntamente elevar los precios.
Expertos advierten que una huelga prolongada encarecería la alimentación del ganado en corrales de engorda, lo cual se trasladaría al consumidor.
JBS es el principal empleador de Greeley, una ciudad de unas 114.000 personas ubicada a 80 kilómetros al noreste de Denver. El paro tiene un impacto directo en la economía local.
La huelga se suma al cierre en enero de una planta de Tyson Foods en Lexington, Nebraska, motivado por la reducción del hato ganadero y pérdidas millonarias proyectadas.
JBS cotiza en la Bolsa de Nueva York con una capitalización de 17.000 millones de dólares, tras ser aprobada en mayo pasado pese a una investigación federal que derivó en una declaración de culpabilidad por soborno a funcionarios brasileños.
La abogada sindical Claire Poundstone advirtió que la huelga podría repetirse si las prácticas laborales denunciadas continúan.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.

