Una medalla de primer puesto de los Juegos Olímpicos de Atenas 1896 se vendió por 1.152.000 coronas danesas (DKK), es decir, 178.510 dólares, en una subasta online de la casa de subastas danesa Bruun Rasmussen Arts Auctioneers.
Durante un mes, coleccionistas de todos los continentes disputaron la pieza, considerada única por el misterio sobre la identidad de su ganador original, hasta que la puja finalizó el 2 de marzo.
La subasta, según la revista Forbes Argentina, inició el 7 de febrero con una oferta de 140.000 coronas danesas. El remate se definió con una oferta ganadora de 900.000 coronas, monto al que se sumaron los recargos y comisiones, lo que consolidó la medalla como una de las más caras y buscadas en el mercado de recuerdos olímpicos. El evento registró 42 pujas, señal del interés internacional.
De acuerdo con la casa de subastas, la pieza fusiona historia, arte y cultura olímpica. El jefe del Departamento de Monedas y Sellos, Christian Grundtvig, señaló que la subasta atrajo atención de medios y compradores de diferentes continentes. Según Grundtvig: “La medalla olímpica representa un calibre extraordinario en la numismática”.
Los primeros Juegos Olímpicos modernos se celebraron en Atenas, del 6 al 15 de abril de 1896, contando con 241 atletas de 14 países y transformándose en el punto de partida de la era olímpica reciente. Entre las delegaciones, Dinamarca se destacó por el halterófilo Viggo Jensen, quien obtuvo el primer lugar. Sin embargo, la casa de subastas danesa no pudo certificar si la presea subastada perteneció a Jensen u otro deportista, ya que la identidad del ganador de la medalla sigue sin confirmarse.
Durante aquellos Juegos, los atletas que finalizaron en primer lugar recibieron la medalla de plata junto a una rama de olivo y un diploma; para los segundos puestos, la pieza era de cobre, mientras que los terceros no recibieron galardón metálico. La tradición de entregar medallas de oro comenzó con la edición de 1904 en Saint Louis, Estados Unidos.
La medalla posee un diámetro de 48 milímetros (1,89 pulgadas) y fue realizada íntegramente en plata. El diseño corresponde al artista francés Jules-Clément Chaplain, figura relevante del movimiento artístico Art Nouveau. El anverso de la pieza muestra al dios griego Zeus, coronado con laurel y portando un globo donde aparece Niké, diosa de la victoria. En el reverso están representados la Acrópolis y el Partenón, junto a una inscripción en griego sobre los Juegos Olímpicos Internacionales de Atenas 1896.
La casa de subastas danesa mencionó que es la primera vez que ofrece una medalla original de los primeros Juegos Olímpicos modernos en su catálogo. Estos objetos son extremadamente raros dentro del mercado de recuerdos deportivos. Grundtvig detalló: “Estas medallas son excepcionalmente raras y, para los coleccionistas, esta es una oportunidad única”.
El interés internacional se refleja también en otras medallas olímpicas subastadas. El récord histórico corresponde a la presea de oro de Jesse Owens por su triunfo en Berlín 1936, adjudicada en 2013 por 1,4 millones de dólares. Owens obtuvo cuatro medallas en esa competencia, hecho que marcó la memoria colectiva.
La medalla vendida recientemente destaca también por su relación con los inicios del olimpismo contemporáneo y la autoría de un artista reconocido del Art Nouveau.

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