Paul Thomas Anderson vio como su película, Una batalla tras otra, se convirtió en la más galardonada durante la 98.ª edición de la entrega de los Premios Oscar y lo celebró arriba del escenario con un mensaje directo a la sociedad estadounidense, en medio de las políticas antimigratorias y el contexto internacional. La gala tuvo lugar el domingo 15 de marzo en el Dolby Theatre de Los Ángeles, donde el director alzó su voz para denunciar de manera sutil algunas cuestiones que le desagradan de la realidad de su país.
Anderson ya había sido candidato 11 veces en anteriores ediciones y en esta ocasión su reciente film recibió seis premios de las 13 nominaciones. “Ustedes lo hacen a uno trabajar muy duro para conseguir uno de estos”, bromeó el director al recibir la estatuilla a mejor director y añadió: “Estoy acá porque hay gente que tuvo fe en mí. Necesitamos del otro. Gracias desde el fondo de mi corazón”.
Asimismo, hizo hincapié en uno de los motivos que lo llevó a dirigir aquel film: “Escribí esta película para disculparme con mis hijos por el desastre que dejamos en este mundo que les estamos heredando. Pero también para darles ánimos”.
En esta gala se inauguró la terna a mejor reparto, premio que también obtuvo el largometraje de Anderson. Este fue entregado a Cassandra Kulukundis, directora de casting, por haber formado un elenco sólido con figuras como: Leonardo DiCaprio, Benicio Del Toro, Sean Penn, Regina Hall, Teyana Taylor, Chase Infiniti, Tony Goldwyn, Wood Harris y Shayna McHayle, entre otros.
El film sigue a un exmilitante que batalló contra las diferentes políticas sociales en los Estados Unidos, quien es buscado para pagar por sus delitos al igual que sus antiguos compañeros. La trama enseña la desigualdad de trato hacia los inmigrantes latinoamericanos y la persecución que recae sobre ellos.

