La escena transcurre en pocos segundos, pero alcanza para dimensionar el nivel de riesgo dentro del aula. En el video registrado por uno de los estudiantes se ve el interior de un curso de una escuela secundaria en Catamarca, envuelto en una mezcla de humo, destellos rojos, verdes y gritos.
Varios adolescentes, hombres y mujeres, se desplazan entre los bancos y se apuntan con bengalas encendidas como si fueran armas improvisadas, mientras otros se agachan detrás de los pupitres para cubrirse del fuego que avanza a centímetros de los cuerpos. Las explosiones breves iluminan el salón y quedan marcas luminosas en el aire, en un espacio cerrado repleto de mochilas, carpetas y mobiliario escolar.
Las imágenes, que fueron captadas la semana pasada, comenzaron a circular en redes sociales durante el fin de semana y generaron preocupación entre familias, docentes y autoridades educativas. Según informaron medios locales, el episodio ocurrió dentro de un aula de la Escuela Gobernador José Cubas, en San Fernando del Valle de Catamarca.
Allí, un grupo de estudiantes protagonizó lo que describieron como una “guerra de bengalas”, una práctica que reprodujeron en medio de risas, corridas y movimientos bruscos dentro del salón. El uso de este tipo de pirotecnia en espacios cerrados constituye un riesgo concreto: puede provocar quemaduras, incendios, lesiones por contacto directo con el fuego y daños en un ambiente donde conviven decenas de alumnos. Fue este tipo de pirotecnia la que provocó la tragedia de Cromañon en la que murieron 194 personas en el boliche de Once.
En las secuencias difundidas se observa que los estudiantes se arrojan bengalas entre sí y las sostienen en la mano con los brazos extendidos, simulando un enfrentamiento. El humo se acumula en la parte alta del salón y la iluminación rojiza de las bengalas transforma el aula en un escenario caótico. Otros alumnos se cubren detrás de los bancos o intentan salir del campo de acción, mientras los proyectiles de luz recorren el espacio a gran velocidad.
El episodio abrió un debate inmediato sobre la seguridad dentro de las instituciones educativas. Docentes consultados por medios locales remarcaron que las escuelas deben ser entornos protegidos tanto para los estudiantes como para el personal, y advirtieron que el uso de pirotecnia dentro de un aula constituye una conducta que vulnera esa premisa básica.
Las autoridades de la escuela, según indicaron las publicaciones locales, analizarán las imágenes y avanzarán con una investigación interna para determinar responsabilidades y aplicar sanciones a los involucrados. En paralelo, se espera la intervención del Ministerio de Educación provincial, que deberá evaluar si corresponde iniciar actuaciones administrativas y establecer medidas preventivas para evitar situaciones similares en otros colegios.

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