Se desvaneció el sueño del oro en el Seven de Nueva York. En la segunda semifinal, Sudáfrica venció a los Pumas 7s por 14-5 y definirá el primer puesto contra Fiji, selección que en la otra llave sacó del camino a Australia mediante un claro 28-7, tras remontar un try convertido por su adversario, en el amanecer del juego.
Ahora, el equipo dirigido por Santiago Gómez Cora deberá pelear por el bronce en la sexta y última etapa del Circuito Mundial 2025-2026. En esa instancia, a partir de las 16.54, con televisación en directo de Disney +, enfrentará a los Aussie 7s.
Más allá de la frustración, y de la posición que, en definitiva, alcance en esta etapa, tercero o cuarto, de acuerdo a cómo le vaya contra Australia, el Circuito Mundial continúa y la ilusión por subir al escalón más alto del podio, permanece intacta. A la fase inicial, de seis etapas (Dubái, Ciudad del Cabo, Kallang, Perth, Vancouver y Nueva York), se agregan otras tres, denominadas SVNS World Championship, la segunda parte de la competencia, donde se decide al campeón. Y los participantes, en lugar de ser ocho, aumentan a doce. A los habituales (Argentina, Australia, Fiji, Francia, Gran Bretaña, Nueva Zelanda, Sudáfrica y España) se suman los cuatro provenientes del SVNS 2, la segunda división del Circuito Mundial. El primer destino es Hong Kong, luego Valladolid (España) y finalmente Bordeaux (Francia). Recién al cabo de ese fin de semana, en territorio francés, se conocerá al rey del Seven de la actual temporada.
El equipo albiceleste estuvo cerca, pero quedó lejos. Arrancó bien. Con la posesión de la pelota y jugando en campo contrario. Pero no consiguió vulnerar a la defensa sudafricana. Una serie de infrecuentes errores de manejo, en ese tiempo, atentó contra la posibilidad de afirmarse en el partido y sumar puntos. La presión alta de los de camiseta verde ayudó a generar las imprecisiones. Y un equipo como este, conducido por Sebastiaan Jobb desde adentro de la cancha, preparado para ahogar, hostigar, y siempre alerta al error del contrario, sacó provecho.
Al minuto y medio, al cabo de una larga posesión de los argentinos, el propio Jobb, sacó rédito de un knock on y anotó el primer try del match, convertido por él mismo. Un ratito después, los Springboks volvieron a facturar, esta vez gracias a otra de las virtudes del equipo: la velocidad. Selvyn Davids divisó un espacio, encaró y pasó como una gacela hacia el ingoal. La diferencia de 14-0 era amplia en el marcador y desmoralizante en el ánimo de un grupo de jugadores que había tenido mucho la pelota y que no logró nada de usufructo.
Santiago Álvarez tomó la palabra en el entretiempo. Se expresó con claridad, luego de las indicaciones dadas por Gómez Cora: “Tenemos que juntarnos más, jugar más juntitos... Vamos que lo ganamos”, pidió primero y arengó después. Argentina cambió en el complemento. Jugó más unido y ya no cometió errores de manejo. Apenas pasados los sesenta segundos de la reanudación, Marcos Moneta apoyó la pelota en el ingoal contrario, junto a la bandera, lo que dificultó la conversión y la jugada de siete se quedó en cinco puntos. La armó Pedro De Haro y la finalizó el Rayo, a su estilo.
La ilusión de la remontada, como contra España, estaba fundamentada en la actitud del equipo, en las cualidades técnicas de sus integrantes. Pero un par de inoportunos penales, minaron el entusiasmo. Y la esperanza se cortó en uno de los últimos ataques, cuando era imperioso anotar un try, convertirlo, y ganar la salida para rematar la faena. Una posible obstrucción a un kick rastrero de Lucho González, con la plausible intención de explotar la rapidez de nuestros velocistas, impidió que uno de ellos llegara a la pelota, al impedirle el paso un adversario. El árbitro neozelandés, Nick Hogan, no lo advirtió, o entendió que el argentino chocó al sudafricano, y no que este impidió que siguiera su carrera, y la acción no se cortó. Sudáfrica recuperó la pelota y simplemente esperó que los segundos finales se consumieran.
Ganó bien Sudáfrica. Argentina dejó todo y estuvo a detalles de dar vuelta el marcador. No pudo ser. Y a no decaer, que en un rato se juega el partido por el tercer puesto y los Pumas pueden quedar en el bronce.

