El general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, está convocando a los comandantes militares de 34 países en el Hemisferio OccidentEl general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, está convocando a los comandantes militares de 34 países en el Hemisferio Occident

Habrá Cumbre Militar del hemisferio occidental en Washington D.C.: será la nueva interpretación de dominio de Trump

El general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, está convocando a los comandantes militares de 34 países en el Hemisferio Occidental a una reunión cumbre para encontrar nuevas formas de enfrentar a nuevos enemigos de la seguridad nacional de los países.

Está reunión del 11 de febrero, en el Pentágono en Washington, será la nueva forma de coordinar una campaña militar diferente contra los narcotraficantes y otras organizaciones criminales, que en las Américas, se han convertido en la nueva amenaza existencial para varios países.

Por esa razón, el Departamento de Defensa declaró en el comunicado dando a conocer la convocatoria continental; “Los jefes de defensa y altos representantes militares de 34 naciones se reunirán para generar una comprensión compartida de las prioridades de seguridad comunes y fortalecer la cooperación regional”.

Esta reunión militar sin precedentes, subraya la prioridad que la política exterior del presidente, Donald Trump, otorga al peligro que representan los carteles en el continente, incluido Estados Unidos.

Si ustedes recuerdan en noviembre, el gobierno estadounidense publicó su “Estrategia de Seguridad Nacional” en la que se comprometió a “afirmar e imponer un ‘Corolario Trump’ a la Doctrina Monroe de principios del siglo XIX. Este nuevo momento para una cumbre continental de defensa, es inseparable de la reciente resolución de la crisis venezolana, que ha actuado como catalizador y señal.

La reciente intervención en Venezuela —ya sea que haya sido justificada como la restauración de la legitimidad democrática, como una necesidad humanitaria o como una medida de contención estratégica— sentó ya un precedente claro y trascendental, que marcó una ruptura decisiva con años de aparente vacilación.

El presidente, Donald Trump quiere demostrar que EE. UU. está nuevamente preparado para usar la fuerza militar unilateral en el hemisferio, cuando considere que un régimen es a la vez un narcoestado y un agente geopolítico.

Esta no fue simplemente una acción contra Venezuela. Fue un mensaje transmitido a lo largo de las Américas y mucho más allá, y tuvo que haber sido recibido con igual claridad, en Moscú y en Pekín. Esto es algo que hay que esperar que tenga eco, dentro de las estructuras de mando de las empresas criminales transnacionales.

La era en la que se podía dar por sentada la distracción, el cansancio o la autocontención de Estados Unidos en el hemisferio occidental, ha terminado.

La agenda:

En este contexto, la agenda formal de la cumbre —narcoterrorismo, redes criminales transnacionales y penetración geopolítica externa— se presenta menos como una lista de políticas y más como un diagnóstico de un sistema de amenazas único e interconectado. Venezuela expuso la nueva forma en que las economías criminales, los regímenes autoritarios y las potencias externas pueden fusionarse en un ecosistema que se refuerza mutuamente, corroyendo la soberanía desde dentro y ofreciendo a los adversarios una ventaja estratégica desde fuera.

Por lo tanto, el cónclave no trata solo de Venezuela, sino de prevenir su replicación en otros lugares.

Al convocar a todos los jefes militares del hemisferio, Washington busca alinear la doctrina, la inteligencia y la intención en torno a estos vectores de amenaza. Así, señalando que los futuros desafíos no se tratarán como crisis nacionales aisladas, sino como fallas de seguridad colectiva que requieren una respuesta coordinada y, si es necesario, coercitiva. Pero detrás de estos términos se esconde una compleja matriz de amenazas interconectadas:

La gran amenaza que son hoy las empresas criminales transnacionales:

Las empresas criminales transnacionales, que por muchas razones y con el tiempo se convirtieron ya en algo mucho más peligroso que los cárteles convencionales. Son estructuras de poder arraigadas territorialmente, fuertemente armadas e institucionalmente corrosivas que rivalizan con los Estados en su capacidad para gobernar, coaccionar y extraer riqueza. Estas redes socavan la soberanía al corromper a la policía, las fuerzas armadas, los tribunales y la política, a la vez que impulsan la migración, la violencia y la distorsión económica.

Su alcance transfronterizo las convierte tanto en una amenaza para la seguridad, como en una vulnerabilidad sistémica que ninguna nación puede gestionar por sí sola.

La amenaza convergente:

El peligro más desestabilizador surge donde confluyen los actores estatales y no estatales. Las redes criminales sirven cada vez más como arterias logísticas, canales de lavado de dinero, e intermediarios de influencia para intereses estatales hostiles. Mientras las potencias externas proporcionan armas, entrenamiento, inteligencia o protección diplomática a regímenes y facciones criminalizadas. Esta fusión crea un campo de batalla en una zona gris —persistente, negable y corrosivo— donde las naciones se debilitan desde dentro en lugar de ser derrotadas desde fuera. Para los planificadores estadounidenses, esta convergencia es especialmente alarmante porque difumina la línea entre el crimen y la guerra, lo que hace que los marcos tradicionales de disuasión y respuesta resulten insuficientes.

La agenda del General Caine está diseñada para impulsar al hemisferio de forma decisiva, pasando de la cooperación esporádica a una doctrina de seguridad duradera e institucionalizada.

Pero cuidado, aún no sabemos si esta cumbre se convertirá en un punto de inflexión histórico o en un catalizador de nuevas divisiones.

Mucho dependerá de cómo cada nación sopesa dos temores contrapuestos. El temor a la dominación del Norte frente al temor a la subversión desde dentro y por parte de actores externos que operan en la sombra.

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