En uno de los segmentos con mayor rendimiento del mercado automotor argentino, una nueva pickup busca hacerse lugar. Se trata de la JAC T9, un modelo que desembarcó en el país a finales del año pasado en una única versión tope de gama y que se propone competir en el exigente universo de las pickups medianas, dominado por productos de fuerte arraigo local.
Ingresa en un contexto competitivo, considerando que en 2025 las pickups medianas concentraron cerca del 16% del mercado argentino, impulsadas por los modelos de producción nacional (Toyota Hilux, Ford Ranger, Volkswagen Amarok, Fiat Titano y RAM Dakota) y en menor medida por alternativas importadas como Nissan Frontier y Chevrolet S10, entre otras.
La técnica infalible para manejar en la arena y no quedarse encajado
El modelo de JAC forma parte de este último grupo al llegar importado desde China. Mide 5330 mm de largo (para tener a modo de comparación, 5 mm más que la Toyota Hilux SRX), 1965 mm de ancho (-55 mm), 1920 mm de alto (+90 mm) y una distancia entre ejes de 3110 mm (+25 mm), con una capacidad de carga declarada de 1000 kg.
Las dimensiones están bien resueltas y no generan intimidación en el uso cotidiano. El acceso a la cabina es simple, la maniobrabilidad en ciudad es correcta y la presencia en calle está a la altura de sus competidoras directas. El diseño exterior logra un equilibrio interesante: tiene personalidad propia, con rasgos definidos, pero sin caer en soluciones estridentes que puedan alejar al público tradicional del segmento.
En lo que respecta a la caja, mide 1520 mm de largo, 1590 mm de ancho y 470 mm de profundidad, dimensiones muy parejas. Cuenta con un despeje mínimo al suelo de 210 mm, con un ángulo de ataque de 27°, de salida de 23° y un radio mínimo de giro de 6,2 m.
El conjunto mecánico está conformado por un motor 2.0 turbodiésel Common Rail que entrega 170 CV a 3600 rpm y un torque máximo de 410 Nm, disponible entre las 3500 y 4500 rpm. Asociado a este propulsor se encuentra una transmisión automática ZF de ocho velocidades, con sistema de tracción seleccionable 2H, 4H y 4L y modos de manejo Normal, Eco, Sport y Nieve.
Durante los primeros segundos cuesta encontrar el régimen ideal, con un pequeño lapso hasta que la caja acompaña y aparece la potencia. Superado ese momento, el funcionamiento es correcto y no muestra inconvenientes en el uso diario. La transmisión automática de ocho marchas trabaja de manera suave y acompaña bien al propulsor, con cambios progresivos y sin tironeos.
El chasis recurre a una configuración clásica para el segmento: suspensión delantera independiente de doble horquilla y eje rígido trasero con ballestas.
En ciudad, el radio de giro no representa una limitación y la T9 se mueve con mayor soltura de la que sus dimensiones anticipan. La suspensión responde bien sobre empedrados, lomos de burro y calles deterioradas, absorbiendo irregularidades sin golpes secos.
En ruta, la pickup muestra un comportamiento estable y predecible. Se siente aplomada a velocidades constantes y responde de manera correcta en sobrepasos y maniobras de recuperación. En las mediciones realizadas, aceleró de 0 a 100 km/h en 12,4 segundos. La insonorización es adecuada para el segmento y recién por encima de los 120 km/h comienzan a percibirse con mayor claridad ruidos aerodinámicos y de rodadura.
En materia de consumo, durante la prueba registró 8,7 km/l en ciudad y 12,8 km/l en ruta, con un promedio mixto de 11,4 km/l. Con el tanque de 76 L lleno, la computadora marcó una autonomía estimada de 570 kilómetros, un valor que se mostró cercano al real en condiciones normales de uso.
El apartado de seguridad incluye un completo paquete de asistencias activas y pasivas. De serie incorpora ABS, control de estabilidad, control de tracción, asistencia de arranque en pendiente, asistente hidráulico de frenado y monitoreo de presión de neumáticos, junto con seis airbags (frontales, laterales delanteros y de cortina). A esto se suman sensores de estacionamiento delanteros y traseros y un sistema de cámaras con visión 360°.
El equipamiento exterior refuerza esa dualidad entre trabajo y uso personal. La caja cuenta con ganchos de amarre y barra San Antonio, mientras que el conjunto se completa con estríbos laterales, barras de techo, techo solar eléctrico, ópticas full LED, encendido automático de luces y función Follow Me Home. Los espejos exteriores son eléctricos, calefaccionados y plegables automáticamente.
Las funciones de tracción 4H y 4L son simples de operar y cumplen con las prestaciones offroad que promete el modelo. Sin ser una pickup pensada para un uso extremo, permite afrontar caminos complicados con solvencia, aunque en terrenos muy irregulares aparecen algunos momentos de duda que recuerdan su enfoque más orientado al confort que al trabajo pesado.
Puertas adentro, la calidad percibida es otro de los grandes puntos fuertes. Los materiales al tacto están bien logrados y transmiten una sensación de producto cuidado. El espacio en cabina es amplio y cómodo: durante la prueba, cinco adultos viajaron sin inconvenientes, incluso en trayectos largos. En este aspecto, el interior y el confort general se posicionan como una de sus principales ventajas competitivas.
En el habitáculo la chata ofrece un interior con tapizado en eco-cuero, asientos delanteros calefaccionados y regulación eléctrica —seis posiciones para el conductor y cuatro para el acompañante—, climatizador automático con pantalla digital y un panel de instrumentos digital de 7″.
La posición de manejo es uno de los puntos altos del modelo. Es elevada y se encuentra con facilidad gracias a los reguladores eléctricos, lo que permite adaptarla rápidamente a distintos conductores. El ángulo de visión es amplio y se complementa muy bien con el sistema de cámaras, especialmente en maniobras laterales o marcha atrás.
En ese sentido, la cámara de 360° se destaca por su buena resolución y precisión y resulta una aliada clave para mover una pickup de este tamaño en espacios reducidos. En contrapartida, la pantalla multimedia podría ofrecer una respuesta más veloz y una interfaz más intuitiva, mientras que el manejo de la climatización desde la pantalla no resulta tan práctico como un sistema de botones físicos.
El sistema multimedia se apoya en una pantalla táctil vertical de 10,4″, compatible con Apple CarPlay por cable y Android Auto de manera inalámbrica, además de carga inductiva para teléfonos, múltiples puertos USB y un sistema de audio con seis parlantes. Con este equipamiento, el modelo sale al mercado a un precio de US$38.500.

