Vivir en Milán da la oportunidad de recorrer distintos barrios y lugares remotos a los que no es fácil llegar cuando se la visita por pocos días. También permite descubrir sus secretos que hacen que esta ciudad sea tan especial, ideal para los curiosos a los que les gusta caminar, porque cada esquina revela algo inesperado. Milán es de esos destinos que se vuelven más encantadores cuanto más tiempo se viven.
A continuación, una curaduría de cinco lugares donde el arte y la belleza convergen, cada uno ofreciendo su propia revelación y mostrando una faceta única e imperdible de la capital.
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Es una de las experiencias artísticas más escondidas de Milán, y sin duda una que hay que vivir. “Mi entrada al laberinto es una invitación a las complejidades de un camino, donde el tiempo se transforma en espacio, y el espacio, a su vez, se convierte en tiempo”, dijo Arnaldo Pomodoro sobre su creación.
Descender al laberinto de Pomodoro es como entrar al subconsciente de la ciudad. Es una inmersión sensorial en la obra de este artista. Y lo que lo hace aún más fascinante y divertido: se puede tocar, explorar sus texturas, la temperatura del metal y la madera y los símbolos geométricos que emergen como símiles restos de un lenguaje olvidado.
Ubicado debajo de la sede de Maison Fendi en Via Solari 35, abre seis meses al año, por lo que se recomienda planificar la visita con antelación. El recorrido es guiado y ofrece una mirada más profunda sobre la vida, las emociones y la filosofía de Arnaldo Pomodoro, elementos que dieron forma a esta obra monumental. El laberinto se convierte en un reflejo material del mundo interior del artista: sus preguntas, sus percepciones y la turbulencia existencial del Milán de la posguerra, una ciudad en lucha entre la destrucción y el renacimiento. Este espacio sigue siendo un secreto… hasta que se entra en él.
Si bien está en el corazón de Milán, sorprendentemente muchos visitantes la pasan por alto. Gallerie d’Italia Milano está conformada por tres edificios históricos en Piazza della Scala. Es un espacio dedicado al arte, la arquitectura y la belleza.
El edificio principal, antiguamente sede de la Banca Commerciale Italiana, fue reformado con una sensibilidad excepcional. Las antiguas ventanillas, bóvedas y detalles arquitectónicos se han conservado cuidadosamente, creando un diálogo fascinante entre el pasado y el presente.
Caminar por sus salas es recorrer las capas de la memoria de Milán: la historia financiera de la ciudad enmarcando obras maestras del arte italiano. Propiedad de Intesa Sanpaolo, uno de los principales bancos de Italia, el museo alberga una colección extraordinaria de arte italiano de los siglos XIX y XX en un entorno realmente elegante. Sus exposiciones temporales son siempre reflexivas y excepcionalmente curadas, por lo que se recomienda seguir su programación.
Visitar el Atelier Nur es un viaje a través de los sentidos, una invitación a explorar uno en particular: el olfato. Es una inmersión íntima en el mundo de la perfumista ítalo-española Nuria du Chêne de Vère, cuyas fragancias evocan viajes, recuerdos familiares y celebraciones atesoradas. Nuria combina el arte de la perfumería con su distintiva dirección creativa para transformar lo intangible en una experiencia sensorial. Es como descubrir una forma completamente nueva de arte. Escucharla hablar sobre su pasión, su proceso y la manera en que percibe el mundo a través del perfume es cautivante.
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También lo es aprender sobre las distintas notas que componen su paleta olfativa y entender cómo se fusionan para dar forma al estado de ánimo, la memoria y la atmósfera. El Atelier Nur se encuentra en Largo Francesco Richini 12, escondido dentro del patio de un palacio milanés.
En pleno distrito de la moda, entre Via Gesù y Via Santo Spirito, se encuentra el Museo Bagatti Valsecchi, una extraordinaria casa-museo nacida de una de las historias de coleccionismo más fascinantes de finales del siglo XIX.
El palacio fue hogar de dos hermanos, los barones Fausto y Giuseppe Bagatti Valsecchi, cuya pasión compartida por el arte renacentista transformó su residencia en una obra maestra de imaginación histórica, inspirada en las mansiones lombardas del siglo XV.
Hoy, el Museo Bagatti Valsecchi es un espacio cultural vibrante, con un programa lleno de actividades y eventos. Destaca especialmente su ciclo Tea Talks, en colaboración con la icónica Pasticceria Cova de la calle Montenapoleone, que reúne a reconocidos oradores culturales en un ambiente familiar. Esta visita es un viaje al pasado: una ventana a la nobleza milanesa y la magia atemporal del espíritu renacentista italiano.
Creada en 2016, la fundación Luigi Rovati se convirtió rápidamente en una de las joyas culturales de Milán. Es un espacio de experimentación y conocimiento donde su colección de arte etrusco dialoga con obras modernas y contemporáneas en un entorno innovador.
El diseño del museo tiene una continuidad narrativa, donde lo antiguo y lo contemporáneo se encuentran, a veces en contraste, otras en cercanía, creando una experiencia única para el visitante.
La colección etrusca se exhibe en el subsuelo, un espacio diseñado como una cueva, donde la piedra, las sombras y las formas curvas crean una atmósfera envolvente. En el nivel superior, el arte contemporáneo dialoga con piezas antiguas, mostrando cómo las ideas resuenan a través de los siglos. Es uno de los espacios culturales más refinados de la ciudad, y una visita imprescindible para quienes sienten curiosidad por los orígenes y por la belleza de la continuidad en el tiempo.
Milán puede parecer discreta a primera vista, pero su belleza reside precisamente en los tesoros que revela solo a quienes se detienen y deambulan. Cada uno a su manera, estos cinco lugares capturan el alma de la ciudad, su historia, su arte y su magia.


