La expresidenta Cristina Kirchner, presa en su casa cumpliendo una condena de 6 años por corrupción en la causa Vialidad, es indagada hoy en la causa de los cuadernos de las coimas en los tribunales de Comodoro Py 2002. Previo al comienzo de su alocución, debió responder un interrogatorio del juez Enrique Méndez Signori sobre datos personales que evidenciaron la tensión con el tribunal.
“Es una causa de persecución política”, arrancó Cristina Kirchner su defensa. “Estoy injustamente detenida”, señaló, haciendo referencia a la condena que cumple por el caso Vialidad. “En el caso de los cuadernos hay un estadío superior: hay prácticas mafiosas de jueces y fiscales”, cuestionó el proceso por el que es juzgada.
“Hubo una oleada de detenciones para apretar a empresarios para que declaren en contra de Cristina. Prácticas mafiosas”, denunció la expresidenta. Además, criticó el accionar y “el manejo delictivo y criminal” que tuvieron el juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli del caso, puntualmente sobre la interpretación de la denominada ley del arrepentido. “Construyeron las pruebas, hubo forum shopping y apretaron y amenazaron a los empresarios para que digan cualquier cosa”, planteó Cristina Kirchner.
“El armado y la instrucción que tuvo a través de Bonadio y Stornelli se dio entre 2016 y 2019″, precisó la expresidenta, vestida de traje negro y camisa blanca, y pelo arreglado. Argumentó su defensa en el caso del falso abogado Marcelo D´Alessio, condenado por asociación ilícita, espionaje ilegal y extorsión y que tuvo presuntos vínculos con el fiscal Stornelli.
“Por esta causa me dieron vuelta las casas. ¿Dónde está la plata? Cómo, cuándo y dónde fueron todos los episodios que dicen. ¿Qué es eso de que se robaron un PBI? ¿Saben cómo vivo, cómo viven mis hijos?“, dijo Cristina Kirchner sobre las acusaciones de haber recibido sobornos.
“Vialidad un poroto al lado de esto. Esta causa fue pergeñada”, sijo sobre el caso de los cuadernos de las coimas.
La exmandataria se preparó para hacer una alocución que podría durar cerca de una hora y no contestaría preguntas de los jueces, los fiscales y los defensores de los acusados, dijeron a LA NACION sus allegados. Por redes sociales, emitió ayer un mensaje: “Cuando el Poder Ejecutivo no le da pan y trabajo al Pueblo (…), el Partido Judicial y los medios hegemónicos le dan circo (…) No falla", escribió en la red X.
Cristina Kirchner salió a las 8.41 de su casa de San José 1111 hasta Retiro trasladada en un automóvil con su custodia, vigilada por su tobillera electrónica que controla sus movimientos. Unos 15 minutos después ya estaba ubicada en la sala junto con su abogado a la espera del comienzo del juicio. A unas sillas de distancia estaba Julio de Vido, exministro de su gestión y también en el banquillo de los acusados. No se saludaron.
Al estar en arresto domiciliario, la intervención del Servicio Penitenciario Federal está vedada. No es un trato excepcional, sino que es el que se le da a cualquier persona condenada con arresto domiciliario.
Esta es la segunda vez que Cristina Kirchner salió de su casa desde que fue detenida el 17 de junio de 2025 en su vivienda. La primera fue cuando debió ser internada de urgencia para ser operada por una peritonitis el 20 de diciembre pasado. Permaneció en la clínica hasta entrado enero.
La seguridad en el exterior del edificio es responsabilidad de la Policía de la Ciudad; en el interior, es de la Cámara de Casación Federal.
Cristina Kirchner fue citada por los jueces del Tribunal Oral Federal 7. Inaugurará la ronda de declaraciones de los 20 exfuncionarios que intervinieron supuestamente en la recaudación ilegal, dos exchoferes y 65 empresarios acusados de haber pagado esos sobornos.
Todos deberán -a su turno- estar sentados en Comodoro Py 2002, en la sala Auditorium, de la planta baja que tiene espacio para 200 personas y un pullman especial, tipo teatro, para que la prensa siga la audiencia. Es la primera audiencia presencial de este juicio que arrancó en noviembre y siempre se hizo por Zoom.
Además, Cristina Kirchner está acusada de ser la jefa de una asociación ilícita y de recibir sobornos.
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