Aunque aún falta más de un año para las elecciones presidenciales, Javier Milei dio indicios de que irá por una segundo mandato en 2027 y las principales encuestadoras del país ya empiezan a medir el termómetro social.
La última encuesta nacional de la consultora Analogías, hecha entre el 20 y el 23 de febrero sobre un total de 2691 casos, hace una evaluación del Gobierno Nacional y de las expectativas económicas.
Además, mide la intención de voto entre Javier Milei y la oposición, sin nombrar a ningún referente puntual, de cara a los próximos comicios.
El estudio refleja que la base de apoyo del Gobierno se deterioró desde noviembre, cuando tocó el máximo con el efecto posterior de las elecciones legislativas.
Los datos de febrero confirman la tendencia bajista, tras la aprobación de la Reforma Laboral en el Congreso. Según el estudio, la aprobación a la gestión de Milei es de 38,2%, contra un nivel de desaprobación de 48,7%, lo que deja una brecha negativa de 10,5 puntos.
La encuesta de Analogías exhibe un dato alarmante para las fuerzas opositoras: que “la oposición no ocupa el vacío de representación y está mal ponderada”.
“El 59,5% de los encuestados considera que la oposición está débil, y apenas el 16,5% la percibe fuerte. Casi la mitad del electorado no se identifica: 49,7% no se define ni oficialista ni opositor (subió de 42,5% en marzo 2025 a 49,7% en febrero 2026). Este segmento “huérfano” crece y nadie lo captura", advierte el informe.
En este sentido, afirma que creció el llamado “segmento en disputa”, la franja que queda en medio de los dos polos de tensión: un 16,9% de los encuestados que parece equidistante del oficialismo y la oposición.
Con este panorama, ante la pregunta de intención de voto, el 31,7 de los encuestados respondió “Javier Milei” y el 27,9 se inclinó por el “peronismo” como opción.
En cambio, un 12,3 mencionó “otras fuerzas”, un 4,6 la “izquierda” y un 23,6 “no sabe”.
El peronismo, en particular su capítulo bonaerense y la puja entre el kirchnerismo y el kicillofismo, suma minutos e imágenes que replican en las redes la idea de un conflicto estancado y sin solución.
Ahora, mientras cobran vuelo mediático dirigentes como Miguel Ángel Pichetto y Guillermo Moreno respecto de la construcción política hacia 2027, se generó un nuevo ruido en la peronósfera por una foto en la que se ve al gobernador estrechar la mano del expresidente Mauricio Macri en la cena de apertura de la feria Expoagro.
Desde la Gobernación y desde el PRO sostienen que se trató de un saludo protocolar. El propio Macri dijo: “Fue un saludo formal, como corresponde a gente educada”.
En el kicillofismo hablaron en el mismo tono, descartando cualquier otro tipo de interacción. De hecho, cerca del mandatario bonaerense prefieren destacar la cercanía con las entidades del campo.
Lo cierto es que, aunque se desconocen reacciones públicas, la postal cayó mal en el cristinismo, que horas antes había salido sin medias tintas a culpar a Macri por la situación económica actual.


