Los exportadores de granos y subproductos alertaron hoy que la Unión Europea frenará las compras de biodiésel de soja y aceite de la Argentina y de otros países si prospera una dura normativa. No incluye la harina de soja, el producto de mayor valor de exportación.
Así lo señaló la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), que advirtió: “La Comisión Europea publicó recientemente un documento por el cual modifica los criterios relacionados con el riesgo de ILUC (cambio indirecto de uso del suelo) mediante la revisión de la expansión de los cultivos que se usan para producir biodiésel a nivel global”.
Según la cámara, la Comisión Europea concluyó que “la soja ingresa por primera vez a esa categoría de alto riesgo ILUC; es decir, al mismo nivel que el aceite de palma”.
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“Esto significa que la UE no importará más biodiésel de soja o aceite de soja para uso de biodiésel para siempre. El único aceite autorizado será el de colza, que es producido en la UE”, señaló.
Para Ciara-CEC, “de prosperar este proyecto y sea adoptado este año, todas las exportaciones de biodiésel de soja desde la Argentina, Brasil y los Estados Unidos quedarán fuera de mercado europeo, representando para el país un daño comercial de 350 millones de dólares anuales, así como el cierre de la industria en la Argentina dado que es el único mercado de exportación".
En tanto, una fuente de la actividad analizó que el impacto sería más amplio: “La harina no está incluida en este cambio; la exportación de biodiésel y de aceite para industria ascendió a 400 millones de dólares en 2025, pero el impacto total es de US$1400 millones porque la Argentina dejaría de abastecer una cuota anual de biodiésel de 1.2 millones de toneladas”.
Gustavo Idígoras, presidente de la cámara exportadora, consideró que la medida es “una barrera injustificada al comercio”.
“El concepto de cambio indirecto del uso del suelo es un invento para eliminar competencia a las fábricas europeas de biodiesel y dejarnos afuera del único mercado”, señaló. El ejecutivo agregó: “Vamos a presentar información técnica que demuestra que la superficie sembrada de soja en la Argentina no crece; de hecho, viene bajando la superficie desde hace más de una década. Además, no se pierde reserva de carbono en el suelo, pero todos sabemos que esto no es un debate científico sino político, porque la Unión Europea (UE) quiere compensar a los países que se quejan del acuerdo con el Mercosur y entonces cierran el mercado para productos competitivos de la Argentina”.
Explicó que el sector está en conversaciones con Cancillería y el Ministerio de Economía “para tener una estrategia de defensa agresiva”. No se descarta llevar el tema a la Organización Mundial del Comercio (OMC).


