Netflix producirá una nueva película en la Argentina bajo la dirección de Santiago Mitre, que se propone reconstruir un episodio real ocurrido en plena dictadura militar, cuando un oficial de alto rango se infiltró en pequeños grupos que comenzaban a organizarse pacíficamente para reclamar por sus familiares detenidos y desaparecidos.
El proyecto estará protagonizado por Verónica Llinás y Peter Lanzani, con guion escrito por el director junto a Mariano Llinás. “El relato se construye desde los gestos pequeños, las decisiones personales y las zonas grises, allí donde el horror no siempre se manifiesta de manera explícita, sino a través de la manipulación y el engaño”, adelanta la producción sobre la trama.
“Esta película reconstruye un momento real, concreto, y lo hace desde adentro, siguiendo a personas comunes en una situación límite. No intenta abarcar toda una época, sino observar cómo se infiltra la violencia en la vida cotidiana. Una historia que revela la traición más íntima y la resistencia más poderosa. Un thriller basado en hechos reales, donde lo más inquietante es que nada parece extraordinario hasta que ya es tarde”, explicó el director, cuyo film Argentina, 1985 fue nominado al Oscar, sobre el espíritu de este nuevo desafío.
Producido por La Unión de los Ríos, de Argentina, y Maneki Films, de Francia, el nuevo proyecto comenzará a rodarse en marzo en distintas locaciones de la ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, recreando una época atravesada por el miedo y la vigilancia. “El relato se construye desde los gestos pequeños, las decisiones personales y las zonas grises, allí donde el horror no siempre se manifiesta de manera explícita, sino a través de la manipulación y el engaño”, señalan los realizadores.
Peter Lanzani, que ya trabajó con Mitre en Argentina, 1985 junto a Ricardo Darín, asume aquí uno de los papeles más complejos y oscuros de su carrera. “Aceptar este personaje es aceptar una incomodidad desde el primer día. Es un rol que exige entender mecanismos reales de manipulación y traición, no caricaturas. La responsabilidad está en no suavizarlo ni exagerarlo, sino hacerlo creíble. Prepararlo implica trabajar sobre la confianza y desconfianza que genera alguien como él. Y asumir que contar esta historia también tiene un peso ético”, señala el actor.
El personaje de Lanzani encarna esa figura que se mueve con naturalidad en espacios de dolor ajeno, aprovechando la vulnerabilidad y la necesidad de quienes buscan respuestas.
Verónica Llinás, por su parte, interpreta a una madre que busca a su hijo desaparecido, uno de los motores emocionales del relato y del proceso colectivo que comienza a tomar forma entre los familires. “Protagonizar esta película es una responsabilidad enorme y, al mismo tiempo, un privilegio. Me acerco al personaje desde su humanidad, no desde lo que representa. Me interesa su lucidez, su determinación y la forma en que transforma el dolor en acción. Es una historia que habla de coraje colectivo, pero también de decisiones personales muy concretas. Me acerco a este proyecto con respeto y compromiso”, afirma la actriz. Según señalan, su rol se aleja del estereotipo y apuesta a mostrar la persistencia encarnada en su personaje.
Agustina Llambi Campbell, productora de La Unión de los Ríos, destacó el valor simbólico del proyecto: “Para el equipo es un enorme privilegio hacer esta película por la importancia de su historia, hecha pura pulsión cinematográfica en el maravilloso guion que escribieron Santiago Mitre y Mariano Llinás, y por cómo reverbera en la actualidad, por la posibilidad de trabajar junto a un elenco y equipo de viejos y nuevos cómplices, con un talento y entrega sin igual; por acompañar la visión y liderazgo de Santiago en un nuevo capítulo de su indispensable camino como cineasta y por la generosa e incondicional confianza de Netflix”, matizó. Y concluyó: “En el momento crítico que atraviesa nuestro cine, asumimos el privilegio con responsabilidad, gratitud y la alegría irrenunciable de hacer cine”.
La dirección de arte de la película estará a cargo de Micaela Saiegh, con fotografía de Javier Juliá, vestuario de Mónica Toschi, maquillaje y peinado de Alberto Moccia y el sonido de Santiago Fumagalli.
En cuanto al director, Santiago Mitre es uno de los cineastas argentinos más reconocidos de su generación, con títulos como El Estudiante, La Patota, La Cordillera y Argentina, 1985, estrenada en la Competencia Internacional de la Biennale di Venezia, ganadora del Globo de Oro a la Mejor Película Internacional, de los premios Goya y Platino a la Mejor Película Iberoamericana, y nominada al BAFTA y al Oscar.
Por su parte, la productora La Unión de los Ríos, con sede en Buenos Aires, está detrás de films clave del cine argentino contemporáneo. En tanto, Maneki Films es una productora parisina responsable de películas como Elefante Blanco, de Pablo Trapero; Regreso a Ítaca, de Laurent Cantet; Bajo las higueras, de Erige Sehiri; Godland, de Hlynur Palmason y La Patota, La Cordillera y Pequeña Flor, de Mitre.

